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jueves, 5 de enero de 2012

LA RAYUELA ESPIRAL 2



Sigo con el tema de mi novela nueva, todavía inédita, LA RAYUELA ESPIRAL.

Hace un año, cuando buscaba inspiración para el tema de la que sería mi novela nueva, se me ocurrió algo. Pesando en el pasado, recordé una época de mi vida lejana. Yo tenía veinticinco años y acababa de publicar mi primer libro. Por otra parte, acababa de abrir el restaurante GULA GULA en la Gran Vía, y el éxito desmesurado nos había pillado a todos lo socios por sorpresa. Ahí estaba yo, de pronto ganando un pastón y saliendo en la televisión, en la radio, en las revistas.
Recordando aquella época, de pronto vi a ese otro Ariel como un ser desconocido que casi no guardaba relación con mi vida actual. ¿De verdad aquel era yo? Por alguna extraña razón me costaba trabajo creerlo.

De pronto me di cuenta la enorme cantidad de versiones de nosotros mismos que nos vemos obligados con el tiempo a dejar atrás. Para ser quien somos hoy en día, para convertirnos en este que somos ahora, no nos ha quedado mas remedio que asesinar y enterrar a todos esos "yos" en distintas épocas, circunstancias y condiciones, tan diferentes, tan irreales.

De este punto parte mi nueva novela. ¿Qué ocurriría si de pronto, aquel que fuimos y ya no somos, aquel que en su día nos vimos obligados a dejar de lado, regresase a nuestra vida como un fantasma para reclamar el sitio que le corresponde en el mundo de los vivos?

Por supuesto, esa idea tuvo que evolucionar mucho para convertirse en LA RAYUELA ESPIRAL.
Este concepto en principio tan abstracto de el ser que fuimos poniéndonos la zancadilla al que somos hoy en día es una metáfora excelente para abordar las cosas sin superar que regresan una y otra vez, nuestra peor parte apareciendo cuando parecía que ya todo estaba superado.

miércoles, 4 de enero de 2012

LA RAYUELA ESPIRAL: anorexia

Como escritor, siempre he tenido la costumbre de fabricar una portada provisional para la novela que estoy escribiendo. Suelo colocarla en algún lugar visible durante el proceso creativo, que se extiende durante algunos meses.
La portada provisional me inspira, y me empuja a seguir. Como si la novela ya estuviese ahí, terminada, esperando pacientemente a que yo la alcance y le ponga el punto y final.
Para mi nueva novela que publicaré este año, la portada que hice es esta:


Supongo que no será la que elija la editorial, quizá sea demasiado cruda y no refleje exactamente lo que quiero contar en estas cuatrocientas y pico páginas, si es que acaso he querido contar algo "exactamente".

Así, a simple vista, vemos a una chica con un claro problema de desnutrición. A pesar de ser un tema recurrente en todo la novela, no era la anorexia el discurso principal, ni mucho menos. Julia Benavides, la protagonista de LA RAYUELA ESPIRAL, en efecto, ha sufrido anorexia durante la adolescencia. Pero a pesar de que este tema tiene mucha tela, mi intención era plasmar la enfermedad desde otro punto de vista bien distinto.

Es decir: ¿qué hay por detrás de un síndrome que consume a la gente hasta dejarla en los huesos?

Hay muchas cosas que engordan, sí. Engordan las calorías tomadas de forma indiscriminada, pero también engordan los pensamientos, toda esa mierda que día a día nos tragamos y que, con el tiempo, puede acabar formando un flotador de grasa en nuestra cintura, un flotador que, desgraciadamente, no servirá para salvarnos cuando el barco se hunda y quedemos a merced de las corrientes.

De la misma forma, existen factores oscuros que nos comen por dentro, antiguos fantasmas que nos rebañan los huesos. Un buen día, descubrimos que nuestras costillas se marcan bajo la piel como las de un perro famélico. Monstruos alargados y viscosos que reptan debajo de esa alfombra bajo la cual barremos la porquería que no podemos asimilar, o que en otros tiempos decidimos tapar, todas esas cosas imposibles de asumir. Y de afrontar.

LA RAYUELA ESPIRAL trata de eso, y de muchas cosas más.

Es una novela inquietante, corrosiva, tierna, con algo de terror y un poco de magia, con mucho humor a veces y con mucha mala leche casi siempre.

lunes, 2 de enero de 2012