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viernes, 23 de diciembre de 2011

EL CAMINO DE LA FELICIDAD




Acabo de terminar de leer el libro cuyo título coincide con el título de este blog.
De Jorge Bucay.
Este hombre gordito y bonachón como un Papá Noel sin disfraz siempre me ha caído bastante bien, en parte porque tanto se parece fisicamente a Pepe, mi terapeuta gestaltista con el que tantas cosas aprendí en su día. Bucay también es terapeuta de la Gestalt, esa forma de entender el psicoanálisis tan activa, tan teatral, tan cercana y receptiva con tu terapeuta (hasta el punto que él debe también abrirse a ti y contarte parte de sus problemas y vivencias con el fin de que se produzca el correcto intercambio).
Bucay tiene otros libros infumables, como aquel de Cartas para Claudia, errático en exceso, happyflower hasta la cursilería, pero se le perdona por haberlo escrito cuando todavía era muy joven.

EL CAMINO DE LA FELICIDAD es la culminación de otros tres libros (Camino de la autodependencia, del encuentro y de las lágrimas), este último (el de las lágrimas) a mi parecer el más interesante, y que habla de los duelos. De los grandes duelos y de los pequeños duelos de cada día, y de cómo elaborarlos para que no queden puertas abiertas detrás nuestro, puertas por las que, por experiencia, pueden colarse esos monstruos que nos aterrorizan la vida.

Bucay ha escrito tantos libros sobre cómo mejorar la vida de uno, que uno a veces se mosquea y le da la sensación de que son demasiados, de que la lía para sacar de donde ya no hay. Como si, después de escribir diez libros buenos, tuviese que escribir uno que confundiera a la gente, que hiciera que la gente se deprimiese para así poder escribir otros diez para volverte a arreglar la vida.

EL CAMINO DE LA FELICIDAD plantea ideas interesantes como el error de identificar la felicidad con el éxito, o equiparar la felicidad con el placer, o creer que el amor de la media naranja alcanza, o el error terrible de intentar escapar del dolor (que no del sufrimiento), cuando el dolor es precisamente el mayor maestro en nuestro recorrido por la vida.
Finalmente, ahonda en la idea de identificar el sentido de tu vida, es decir, cual es tu meta y para qué vives, algo que en principio parece muy obvio hasta que te paras a pensar en ello y te das cuenta de que tus objetivos están bastante más desdibujados de lo que piensas.

Llevaba tiempo si escribir dando los retoque a mi novela nueva LA RAYUELA ESPIRAL, que ahora mismo se están leyendo las editoriales. LA RAYUELA ESPIRAL es mi mayor tesoro en estos momentos, mi pequeña gran criatura y lo mejor que he escrito hasta la fecha, y creo que me costará bastante superarlo, si es que llego a hacerlo algún día.
Hablaré próximamente de ella, y mucho.

Es Navidad, tiempo de estar con la gente que queremos, y os deseo todo el cariño que os merecéis en estas fechas. Es increíble el tiempo que pasamos intentando agradar y obtener el reconocimiento de la gente que forma parte de nuestro día a día y en verdad no nos importa, comparado con el tiempo que dedicamos a agradar y agasajar a las cuatro o cinco personas que DE VERDAD amamos. En mi caso, reflexionando después de leer este libro de Bucay, he llegado a la conclusión de que una de las cosas para las que vivo (y sólo tengo tres cosas para las que vivo) es cuidar de la gente que quiero. Parece obvio, parece una tontería, pero llegar a esa conclusión me ha recolocado de pronto en un lugar diferente dentro de mi propia vida.

UN BESO ENORME Y FELIZ NAVIDAD.

martes, 20 de diciembre de 2011

Gracias Geraldine, Jorge de Maldita Nerea y mi adorada Alaska!

De todas las fotos de la gente que ha leído EL MALEFICIO DE LA DUDA, esta es una de mis preferidas:






Y esta de Maldita Nerea.







Y con mi diva favorita:





Viva Cervantes!

Orgulloso de haber ganado el primer premio del certamen de teatro breve de la Sociedad Cervantina. Aquí, recibiendo el premio de la mano de Luis María Ansón.